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El ojo requiere humedad para mantener su
superficie sana. Cuando la cantidad de lágrimas que el ojo produce es
insuficiente o de mala calidad se produce el denominado ojo seco.
Las personas que sufren de ojo seco presentan
irritación, enrojecimiento, fotofobia, sensación de cuerpo extraño,
resequedad y a veces disminución de la visión. Paradójicamente, puede haber
lagrimeo excesivo como respuesta a la resequedad de la superficie. Los síntomas
se deben a la aparición de zonas secas y desvitalizadas en la superficie
ocular.
Los síntomas del ojo seco se pueden presentar
como parte del envejecimiento, particularmente en mujeres o como parte de
enfermedades como la artritis reumatoidea, lupus o enfermedad de Sjogren. Puede
ser secundaria al uso de medicamentos como antihistaminicos, anticonceptivos o
antidepresivos. El problema se puede agravar en casos de blefaritis, ambientes
contaminados, uso de lentes de contacto, excesivo trabajo con pantallas de
computador o por humo de tabaco.
Es difícil curar esta enfermedad. El tratamiento
se hace con sustitutos de lágrima de diferentes tipos. En ocasiones se hace
necesario taponar los conductos lagrimales por donde la lágrima drena del ojo
hacia las fosas nasales.
Las siguientes recomendaciones son útiles para
aliviar las molestias:
• Busque el aire puro
• Evite el aire acondicionado
• Tenga el flujo del aire lejos de la cara
• Evite los abanicos y ventiladores
• Evite las corrientes de aire
• Use anteojos, preferiblemente gafas herméticas
• La humedad del aire debe ser mayor del 35%
• Evite el humo de tabaco
• Duerma bien
• Duerma siesta
• Cierre los ojos con frecuencia
• Parpadee
• Calor local puede ayudar
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